10.mar.2015 / 10:40 pm / Haga un comentario

 

 

Ramón Rivero @joseramonrivero

“Destino manifiesto: Aparece por primera vez en el artículo «Anexión» del periodista John L. O’Sullivan, publicado en la revista Democratic Review de Nueva York,  julio-agosto de 1845: El cumplimiento de nuestro destino manifiesto es extendernos por todo el continente que nos ha sido asignado por la Providencia, para el desarrollo del gran experimento de libertad y autogobierno…”

Luego se apropian a sangre y fuego del 55% del territorio Mexicano, interponiendo en la actualidad  una cerca para impedir que mexicanos transiten por tierras que fueron de ellos.

Entrando el siglo XX el presidente Theodore Roosevelt en su mensaje de 1904: Si una nación demuestra que sabe actuar con una eficacia razonable y con el sentido de las conveniencias en materia social y política, …, no tiene por qué temer una intervención de los Estados Unidos. La injusticia crónica o la importancia que resultan de un relajamiento general de las reglas de una sociedad civilizada pueden exigir que, en consecuencia, en América o fuera de ella, la intervención de una nación civilizada y, en el hemisferio occidental,… puede obligar a los Estados Unidos… en casos flagrantes de injusticia o de impotencia, a ejercer un poder de policía internacional.

Se cumple por lo tanto la profecía de Simón Bolívar el 5 de agosto de 1829 ¿…, y los Estados Unidos que parecen destinados por la Providencia para plagar la América de mise­rias a nombre de la Libertad?

Ahora hay una nueva varíante del Destino Manifiesto: torcerle el brazo a aquellos países que no quieren hacer lo que EEUU imponga. Ni siquiera se tomaron el tiempo para disfrazar la acción coercitiva con algún eufemismo, alguna palabra que no sonara tan malandra y patotera, tan mafiosa y cabillera. Esta expresión de querer torcernos el brazo, expresada sin ninguna decencia, indica la arrogancia de Obama, que en mala hora es afrodescendiente, porque la afrenta es doble:  contra los pueblos del mundo y contra toda la negritud que fue esclavizada, discriminada y explotada por este y otros imperios.

Ellos saben que no somos una amenaza para  la seguridad del pueblo estadounidense. Sólo nos oponemos a los intereses corporativos que ven en la faja petrolífera y nuestras riquezas como un botín por el cual quieren hacer lo que sea por apropiárselas, así como ya se apropiaron de las riquezas iraquíes, libias y afganistaníes.

Esta declaración de la Casa Blanca del 9 de marzo de 2015, en un claro mensaje de invasión y expansión, es similar a la que en el pasado ha dado en contra de Libia, Siria, Irak y Afganistan y otros países; sin importarle que Venezuela goza del aprecio del concierto internacional que nos elevó en una mayoritaria votación, a pesar de las maniobras gringas para quebrar nuestras adhesiones, en un intento vano de impedir que llegáramos al Consejo de Seguridad. Tremenda contradicción que las Naciones Unidad nos consideran como cabales para salvaguardar la paz y la seguridad en el mundo mientras EEUU, que tiene el mayor armamento del mundo, nos ve como una amenaza.

Venezuela es un país de paz, pero así mismo hoy por hoy estamos dispuestos a defendernos en el terreno que sea, aunque el adversario tenga más de 250 años de política guerrerista, expansionista e imperialista, a nombre de la civilización y más recientemente (y más hipócritamente) a nombre de los derechos humanos.

 

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