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20.ago.2015 / 01:57 pm / Haga un comentario

Ramón Rivero @joseramonrivero

Sembrar el odio en la gente para generar reacciones con consecuencias políticas es más viejo que la civilización misma. Los miedos atávicos y primitivos del ser humano que sirven como mecanismo básico de defensa para la supervivencia cuando son manipulados se transmutan en odio y una vez inducido  e inoculado es muy difícil de eliminar.

Durante años la  población venezolana ha estado bombardeada por mensajes para mover los miedos ancestrales al hambre, el secuestro de los hijos, a la enfermedad, a la inseguridad personal. Este método ya ha sido usado en otros países con gobiernos progresistas y el resultado es la formación de odios colectivos que degeneran en violencia, a veces con catástrofes que se prolongan por décadas, como es el caso del Chile pinochetista, la confrontación en los Balcanes de la ex Yugoeslavia, o más recientemente en Ucrania y en algunos países árabes.

La política de sembrar odio es asesina y liquidadora de naciones y de culturas, ya lo hemos visto y hasta cierto punto también lo hemos sufrido en Venezuela.

Un nuevo episodio de esta forma de locura lo presenciamos en días pasados, en el proceso de inscripción de las candidaturas de la MUD: expulsaron a la nueva dirección de COPEI, del MIN y de ñapa a María Corina Machado;  el argumento fundamental era la falta de garantías de los candidatos propuestos por las nuevas directivas en relación a su pureza como exponentes de la derecha pura y dura.  Con este argumento, como siempre pasa en este tipo de políticas sectarias, las primeras victimas con los correligionarios, son sus propios militantes, sus propias bases.

El mensaje es claro… para ser candidato opositor hay que portar la membresía del odio, con una clara deriva hacia la ultraderecha, las dirigencias moderadas o más racionales dentro de la MUD son cada vez menos y las que quedan son colocadas contra las cuerdas y censuradas.

¿Si son capaces de hacerle eso a su propia gente, qué quedará para la gran mayoría de los venezolanos  y venezolanas que no comulgan con la intolerancia?  ¿Por qué hacen esto?  La respuesta es simple: quieren llegar a la Asamblea para tumbar al gobierno y por ello necesitan energúmenos más que parlamentarios. El odio es lo que los iguala y unos son más iguales que otros.

Nuestro mensaje y nuestro accionar es muy distinto al manoseo que hay en el lado  de la oposición.  Nosotros estamos impulsando la participación a la Asamblea Nacional de sectores que vienen desde distintas experiencias y tradiciones, con el compromiso básico de defender la patria y la soberanía.

Esta forma de actuar de los revolucionarios expresa que estamos construyendo un país para todos y todas, tenemos candidatos y candidatas no sólo en un amplio espectro político, también en una muy variada representación de sectores sociales, como es el caso de los trabajadores, las mujeres, la juventud, la cultura, el deporte y la ciencia

Son dos formas diametralmente distintas de actuar y de pensar entre el GPP y la MUD, nosotros incluimos al país y ellos lo excluyen, nosotros somos amplios, ellos son elites y así se puede compara hasta el infinito sin encontrar ninguna similitud cultural.  Es lógico que sea así… son dos modelos distintos… el nuestro basado en amor y el de ellos basado en el odio.

 

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